COMIDA DE RESACA

Hipócrates tras hincharse de melikraton o hidromiel

 “Que la alimentación sea vuestra medicina y la medicina vuestra alimentación” (Hipócrates)

             “Lo tengo comprobado. Dormirse de madrugada con una considerable cantidad de alcohol en el cuerpo y despertarse al mediodía en una ciudad calurosa que tiene un verano de cuatro, y a veces cinco meses, es algo contraproducente. Bueno, ambas cosas lo son, pero mezcladas ya, son el colmo del arrepentimiento.

Te lo pasas en grande. Empiezas antes de la caída del sol, ansioso por olvidar el calor de la tarde, algo fresquito, una cerveza, un tinto de verano, un vino blanco…que te tomas antes de darte cuenta. Pides la segunda ronda, llegan los amigos, todos te comprenden porque han pasado el mismo bochorno, así que hay un rato de terapia compartida, de Calurosos Anónimos, de expresión de las frustraciones de un verano en el sur, lejos de la playa. Y luego empieza a funcionar, de nuevo, la cabeza. Estáis en una terraza porque necesitáis del aire de fuera, aunque sea caliente. Se terminan de contar las rondas, que vuelan.

Si te gusta bailar te vas con tu chica y caen chupitos y copas. Si eres de esos a los que el puntillo les hace hablar sin parar, sigues privando porque tienes el gaznate seco. El resultado siempre es el mismo: te acuestas, bien servido, de madrugada. Y a las pocas horas, pongamos las diez de la mañana, te despiertas sudando, sediento, desorientado, con dolor de cabeza, mareado, y con una fuerte luz en tus ojos de haberte dejado, por el calor, la persiana alzada y la ventana abierta de par en par. Estás perdido. Bajas la persiana pero el sol, impenitente, se acerca a lo más alto. Tu habitación es una sauna, ya no volverás a dormirte, no quieres levantarte. Es la resaca veraniega.

Si no has sido prudente por la noche, y de vez en cuando intercalaste un vaso de agua entre copa y copa (sé que hay poca gente que lo hace), si no te has bebido medio litro de agua justo antes de acostarte, no tienes salvación. Pero hay formas de sobrellevar esta cara oscura de la juerga a través de la alimentación durante el día resacoso. Una sobre todo es fundamental: la hidratación: tienes sed porque te faltan líquidos, así que lo mejor es que para desayunar (o cuando te entren ganas de tomar algo por la boca) te hagas una infusión de hierbas, aunque sea caliente. Especialmente te va a ayudar la melisa. No tomes grasas, ya que no debes hacer trabajar al hígado. Toma una dieta ligera y ten presente que hoy deberías amar las verduras: zumos naturales de vegetales y frutas, zumo de tomate (ponle un poco de picante), verduras verdes hervidas, como la alcachofa y el brócoli, tomando además su caldo de cocción. Y por supuesto frutas. De entre ellas, procura tener en casa manzanas, que podrás comer, y te irá mejor, asadas o en compota, ya que así son aún más digestivas.

Hazte gazpachos de todo tipo, mezclando tomate y otras frutas como las cerezas, los melocotones, o bien mezcla pepino y melón. Si fuera invierno, te diría que te tomarás un caldo de puchero con hierbabuena. Pero vives en el sur, lejos del mar, estás a principios de agosto y, habiendo cumplido con respecto a la comida, solo te queda mirar un documental sobre los inuits del polo Norte.”

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